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lunes, 12 de marzo de 2012

PERIOSTITIS TIBIAL

PERIOSTITIS TIBIAL (SHIN SPLINTS) - CAUSAS Y TRATAMIENTO




Tiene dos capas:
1-Externa: Fibrosa y rica en vasos y terminaciones nerviosas. Es la encargada de nutrir el hueso a través de la irrigación sanguínea. Es muy sensible y cuando se inflama provoca un gran dolor gracias a la gran cantidad d e terminaciones nerviosas que posee.

2-Interna: En íntima relación con el hueso. Es la encargada de renovar la estructura ósea.


La Periostitis tibial 
Como su nombre lo indica es la inflamación del periostio a nivel de la tibia y representa un verdadero estigma fundamentalmente para los corredores de fondo.

Es una lesión que sería fácil de evitar si los corredores hicieran casos de las señales que les da el cuerpo, pero todos sabemos que esto no es así. Una vez declarada su recuperación puede demandar un reposo de 20-30 días como también extenderse por un período indefinido si se sigue corriendo.



El corredor percibe una sensación de dolor o quemazon en la cara antero-interna de la pierna, más precisamente en la zona de la tibia.En el 50% de los casos se produce en ambas piernas al mismo tiempo. El dolor es muy fuerte al iniciar al actividad física pero disminuye después de varios minutos lo que hace más peligrosa esta lesión ya que el corredor sigue forzando su cuerpo y los dolores que aparecen luego son aún peores.

Si se hace reposo por pocos días el dolor disminuye pero al intentar retomar la actividad regresa rápidamente.

Algunos estudios sugieren que el dolor proviene de la tracción repetida del tendon del músculo tibial posterior. Al inflamarse esta inserción, se inflama también el periostio que se encuentra a su alrededor.

Si la tendinitis persiste y no le prestamos atención se llega a la periostitis y peor aún, si continuamos corriendo puede producirse una fratura por estres o sobrecarga que constituye la forma más extrema de la lesión.

La fractura se produce dentro de los dos terciso distales de la diáfisis de la tibia o en la inserción del sóleo.



CAUSAS 
- Vibraciones: el impacto del pie en el suelo al correr es sumamente violento y puede llegar a triplicar el valor de su peso (Ej: para un corredor de 75kg, cada pisada alcanza los 225kg). Si a eso le sumamos la repetición contínua de dichos impactos en largos entrenamientos sobre terrenos duros (calles, veredas, etc), el esfuerzo que deben absorber los huesos es muy grande.

- Sobreentrenamiento: el incremento de las distancias y/o de las intensidades en forma brusca y sin la supervisión de un entrenador. El trabajo sobre cuestas o terrenos irregulares acelera la aparición de la lesión.

- Falta de reposo: El dolor generalmente disminuye al rato de esta corriendo por lo cual el corredor considera que la lesión ha desaparecido. Sin embargo al día siguiente el dolor es aún peor. Cuando aparece el dolor HAY QUE PARAR y consultar al médico.

- Sobrecarga muscular: si los músculos se sobrecargan y no se estiran correctamente antes de una nueva sesión los mismos se acortan.. Este acortamiento sobrecarga las inserciones de estos músculos en los huesos inflamando el periostio que se encuentra a su alrededor.

- Descompensación muscular: También se relaciona con descompensaciones musculares ( tibial anterior débil) y disminución de la flexibilidad de los gemelos (tríceps sural).

- Excesiva rotación de la cadera: una torsión tibial externa aumentada, la hiperpronación o una eversión exagerada del talón (durante la fase de apoyo plantar), valgo del retropié.

- Calzado inadecuado: zapatillas duras, con poca amortiguación o usada más allá de su tiempo de vida

- Deficiencias biomecánicas: Son más propensos a sufrir periostitis tibial aquellos corredores que cargan mucho la punta del pie en el apoyo, los atletas pronadores y aquellos que tienen pie plano valgo.

También son más propensos aquellos que poseen genu varo (rodillas en X) y los que por algún motivo tiene diferentes longitudes en las extremidades inferiores


DIAGNÓSTICO MÉDICO
La exploración es indispensable para tratar de determinar la causa de la inflamación.

Para realizar el diagnóstico el médico deberá explorar palpando la zona. Esta palpación permitirá descubrir rápidamente el punto del dolor específico o una superficie ósea irregular y dolorosa.

En algunos casos se visualizan unas protuberancias a lo largo de la tibia que se denominan “Rosario Periostático”.


PREVENCIÓN
Como siempre decimos, prevenir en lugar de tratar debe ser nuestro principal objetivo.

-Realizarse un estudio biomecánico y de pisada con personal calificado que nos asesore sobre el calzado ideal para nuestro pie y nos indique (si es necesario) la utilización de plantilla ortopédicas específicas.

-Ejecutar antes de cada entrenamiento una entrada en calor a conciencia que permita que tanto músculos como tendones se encuentren en condiciones de iniciar el entreno.

-Realizar SIEMPRE ejercicios de estiramientos después del calenamiento suave y después de los entrenamientos.


Fuente: Runner.es


-Fortalecer la musculatura de la parte inferior de la pierna disminuye las probabilidades de sufrir periostitis

-Planificar entrenamientos progresivos y a cargo de personas calificadas. Esta planificación debe contemplar tambien los períodos de descanso.

-Evitar en lo posible terrenos duros o accidentados.

-Evitar llegar a las competencias con sobrecargas musculares.


TRATAMIENTO GENERAL 
(Todo tratamiento debe ser indicado por un profesional capacitado.)

-STOP!: En primer instancia hay que disminuir la intensidad y el volumen de entrenamiento, comenzando por los trabajos de series y los de fartlek por ejemplo. También es recomendable suspender los trabajos de cuestas o los circuitos con terrenos muy irregulares. Si el dolor es muy intenso hay que suspender totalmente la actividad.

-HIELO: El frío en primera medida ayuda a disminuir el dolor pero además favorece la irrigación sanguínea hacia la zona inflamada acelerando su recuperación. Varias veces al día (4 o 5) y fundamentalmente despues de entrenar aplicaremos hielo durante no más 20 minutos en la parte dolorosa de la tibia.



-FISIOTERAPIA: Pasadas las 72hs podemos comenzar el tratamiento fisioterápico ara disminuir la inflamación y el dolor.

Se puede aplicar ultrasonidos (5-8minutos) o láser (en caso de localización en zona pequeña).

Luego se realizarán masajes profundos en sentido perpendicular al del tejido dañado buscando deshacer las protuberancias del “Rosario Prostático” .

Complementariamente el fisioterapeuta movilizará la zona con estiramientos suaves complementando con masajes descontracturantes y finalizando con masajes con hielo durante 5-8 minutos.



-VENDAJES, ORTESIS, MEDIAS: Un vendaje o el uso de medias de compresión durante las tareas diarias permite reducir el dolor. En el mercado hay pantorrilleras ajustables de neopreneSBR5mm que relajan la musculatura aliviando el dolor.



-ENTRENAMIENTO CRUZADO: Mientras el dolor continúe podemos hacer ejercicios aeróbicos que no tengan tanto impacto sobre las piernas como ciclismo o natación. Esto no solo mantendrá nuestra capacidad aeróbica, sino que evitará la pérdida de masa muscular y además a nivel psicológico será de gran ayuda.

-GIMNASIO: Cuando el dolor se haya ido podemos iniciar la fase de recuperación de la fuerza-potencia-resistencia y flexibilidad de los músculos y tendones afectados en la extremidad inferior yendo al gimnasio. Puedes complementar las pesas y aparatos con ejercicios como caminar de puntillas y con subidas y bajadas de escalones.

-VUELTA AL ENTRENAMIENTO: Es conveniente retomar el entrenamiento cuando haya desaparecido el dolor. Comenzaremos disminuyendo las cargas y las intensidades que veníamos realizando , evitando los trabajos de cambios de ritmo como el fartlek, los trabajos de subidas, etc.

-CASOS EXTREMOS: Algunos casos crónicos graves se han tratado quirúrgicamente con una apertura del periostio, realizando una denudación de las inserciones del tendón del músculo tibial posterior y el periostio.



Atención!: El presente artículo debe ser consultado a modo meramente informativo. De ninguna manera debe utilizarse para efectuar un diagnóstico o un tratamiento médico. Ante cualquier dolencia recurrir siempre a un profesional habilitado.

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